Una reducción del 32% en las aplicaciones fitosanitarias, manteniendo una producción de 29.358 kilos de tomates en apenas 0,45 hectáreas, obtuvo la agricultora Fresia Beyzaga, de Caleta Vítor, gracias a la implementación de prácticas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) en el marco del programa Agricultura Sostenible en Acción.
El resultado se alcanzó durante la última temporada en su cultivo de tomates bajo invernadero, manteniéndose dentro de los parámetros productivos habituales de la zona, pero con un manejo más eficiente y sostenible de las plagas.
Entre las innovaciones implementadas destacó el uso de trampas de monitoreo elaboradas con envases de bioestimulantes en desuso, incorporando principios de economía circular al manejo sanitario del cultivo.
PROYECTO
Este caso forma parte de los resultados que está obteniendo el programa Agricultura Sostenible en Acción, iniciativa global que CropLife International implementa en distintos continentes del mundo y Afipa lo ejecuta, desde 2024, con foco en la pequeña agricultura, segmento que concentra a la mayor parte de los productores del país y que históricamente ha tenido menor acceso a asesoría técnica especializada.
El proyecto opera mediante huertos piloto, donde cada productor recibe acompañamiento continuo de profesionales de Afipa, con el apoyo de entidades técnicas como el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) y de consultoras técnicas especializadas. Los informes de evaluación son elaborados por esos mismos especialistas, lo que otorga independencia técnica a los resultados.
La implementación territorial del proyecto cuenta con el respaldo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), con quien Afipa suscribió durante 2025 un convenio de colaboración a nivel nacional y tres acuerdos regionales en las regiones de Arica y Parinacota, Metropolitana y Maule, sumados al convenio regional en O’Higgins firmado el año anterior.
Indap cumple un rol clave en la articulación en terreno: apoya la selección de predios, define las empresas de Asesoría Técnica (SAT) y facilita la capacitación de los equipos que luego acompañan la implementación del MIP con los agricultores.
La metodología es el Manejo Integrado de Plagas (MIP): monitoreo sistemático, decisión con base en umbrales económicos, y aplicación de productos fitosanitarios solo cuando el nivel de infestación lo justifica.
Se combinan herramientas de control biológico, con productos químicos tradicionales y manejo agronómico, con un foco esencialmente preventivo, a través del monitoreo y la observación, dejando, como última herramienta, el control químico.