La economía regional, nacional y mundial se mueven como un gran tablero de ajedrez, donde un mal movimiento de una pieza puede poner en jaque a todo el sistema. Ese es el escenario que vivimos en Chile y Arica y Parinacota.
El manejo económico ha pausado el ritmo, lo vemos en el PIB regional (en primer trimestre cayó un 1,9% y el segundo 4,9%) y en el desempleo general en junio-agosto alcanzó el 9,4% La construcción amplifica esta caída, con más de 2.400 puestos de trabajo perdidos en el último año, en tanto, la ocupación informal llega al 31,6%.
A lo anterior, se suma que las Pymes del sector construcción están en una peligrosa situación en el tablero económico, lo que se acentuaría en caso de que no se renueve la Ley 21.755, que en el año 2020 otorgó un nuevo escalonamiento transitorio, fijando la tasa en 12,5%, la que aumentará a 15% en 2028 y 25% el 2029; pero con la nueva reforma podría caer a 23%.
Clave es entender que las constructoras no están teniendo mayores utilidades o ganando más por adjudicación de obras, sino que hoy los montos de los proyectos son más elevados, producto del alza de los materiales (30%) y de la mano de obra. O sea, las pymes perderían todo su margen de ganancia y, por ende, debilitándose a tal punto que bajar cortinas se vuelve inevitable.
Hoy las piezas del tablero están mal ubicadas, las torres no tienen una buena base, los peones ya fueron sacrificados; la discusión ya trasciende lo tributario, donde el fomento y apoyo político hacia las pymes es clave para el desarrollo de los territorios asociados a la mano de obra e inversión local. Es el momento en que esperamos que las medidas tengan un impacto rápido, porque construir región es obra de todos.