El proyecto que prometía revolucionar el transporte público en Arica con buses eléctricos, aire acondicionado, accesibilidad universal y cero emisiones contaminantes llegó a su fin.
La empresa Sotransel S.A. confirmó el término definitivo de la operación de los 12 buses eléctricos de la línea E1, acusando incumplimientos de compromisos gubernamentales y falta de subsidios estatales para sostener el servicio.
La iniciativa, inaugurada el 28 de agosto de 2025, contempló una inversión privada superior a $1.160 millones para la compra de buses, infraestructura de carga y adecuación de terminales, convirtiéndose en el primer proyecto de electromovilidad de la ciudad.
Sin embargo, sus impulsores sostienen que el sistema “nunca pudo alcanzar equilibrio financiero” sin apoyo estatal, pese a que en el resto del país el transporte público opera bajo esquemas mixtos de subsidio.
“El transporte público eléctrico no funciona sólo con inversión privada en ninguna parte del mundo. Sólo pedimos lo mismo que tiene Santiago y las demás regiones, ni un peso más”, afirmó el gerente de Sotransel, Matías del Fierro, quien acusó que Arica sigue siendo “una zona de sacrificio” frente a otras ciudades del norte que sí han recibido financiamiento estatal para electromovilidad.
Según la empresa, desde hace meses, solicitaron al Ministerio de Transportes y al Gobierno Regional la implementación de un perímetro de exclusión o subsidio operacional, mecanismo que ya existe en la mayoría de las regiones del país. No obstante, aseguran que las conversaciones terminaron “en foja cero” y sin soluciones concretas.
La polémica crece debido a que la Región de Arica y Parinacota recibe anualmente cerca de $12.700 millones provenientes de la Ley Espejo del Transantiago (FAR), fondos destinados, precisamente, a fortalecer el transporte público regional. Pese a ello, denuncian que de esos recursos se utilizan en otras áreas y no en transporte público.
La paralización también golpea directamente a cientos de vecinos del sector norte de Arica, especialmente, adultos mayores, estudiantes y personas con discapacidad que dependían de la línea E1 para movilizarse.
“Estamos prácticamente abandonados. La micro eléctrica era la única que ingresaba a nuestro sector y ahora nadie nos da solución”, señaló Cristina Palma, dirigente del conjunto habitacional Costa Norte.
En la misma línea, Gabriela Colque, vecina del conjunto habitacional Bellavista en el sector norte, advirtió que la suspensión del servicio afectará gravemente a familias sin vehículo propio. “No estamos ni en la mitad del año y los niños tienen que seguir yendo al colegio, entonces, es una preocupación tremenda y necesitamos que nos ayuden los políticos que están ahora trabajando en el gobierno actual”, aseguró.
“Mi abuela tiene 92 años y necesita esta micro, porque puede subir con su burrito. Ahora, tendría que caminar seis cuadras para tomar colectivo y gastar el doble de dinero para movilizarse”, relató.
El diputado Jorge Díaz anunció que “voy a fiscalizar desde la Cámara de Diputados, el cumplimiento de la ley del fondo de apoyo regional de transportes de Arica, que es el FAR, para evaluar cuánto de estos recursos efectivamente se destinan a áreas vinculadas a transporte público de pasajeros”.
Criticó que Arica quede rezagada frente a otras ciudades con flotas modernas. “Se está retrasando el transporte público de Arica, mientras otras regiones avanzan con buses eléctricos y subsidios”, afirmó.